En la era post Cien Años de Soledad y el boom de realismo mágico
en que se agruparon muchos después del clásico de Gabriel García
Márquez, una nueva generación de escritores colombianos - Mario
Mendoza, Fernando Vallejo, Jorge Franco, y otros - nos devuelven
una Colombia reconocible. Nos presentan a los colombianos
actuales en medio de la cruda realidad vivida dentro y fuera del
país, y que por momentos no pareciera tener fin. Quieren retratar
a Colombia como es, no cómo nos la imaginamos. Rosario Tijeras,
de Jorge Franco, es una historia tejida con el hilo de un tema
universal y tratado mil veces, que intenta reinar sobre los
breves silencios que permiten las balas y sobre el sabor a
muerte: el amor. Hay momentos en que el lector no sabrá si llorar
o reir y, es posible que como yo, termine haciendo ambas cosas.
El libro se lee de una o dos sentadas, pues una vez que empezamos
no queremos soltarlo. El autor, joven de la nueva generación
influenciada por los elementos audiovisuales y quien estudió
cinematografía, ha sabido añadirle ese elemento a su obra. De ser
traducida a la pantalla la realidad que pinta el autor, la
película basada en la obra que se filma en Medellín al momento de
escribir esta nota, será un éxito tan rotundo como el libro.