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Como Ganar Amigos (Pocket) [Spanisch] [Taschenbuch]

Dale Carnegie
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Taschenbuch, Juni 1997 --  

Produktinformation

  • Taschenbuch
  • Verlag: Sudamericana (Juni 1997)
  • Sprache: Spanisch
  • ISBN-10: 9500700794
  • ISBN-13: 978-9500700795
  • Größe und/oder Gewicht: 17,3 x 10,7 x 2,3 cm
  • Durchschnittliche Kundenbewertung: 5.0 von 5 Sternen  Alle Rezensionen anzeigen (1 Kundenrezension)

Mehr über den Autor

Dale Carnegie wurde 1888 in Maryville (Missouri) geboren. Er wuchs in einfachen Verhältnissen auf der väterlichen Farm auf - was ihn sehr belastete und dazu führte, dass er schon in jungen Jahren alles auf eine Karte setzte. Er schmiss seine diversen Jobs hin - u. a. arbeitete er als Erdbeerpflücker - und nahm ein Pädagogikstudium am Staatlichen Lehrerkolleg von Warrensburg in Missouri auf. Carnegie hatte Erfolg: Zunächst führte er in New York Weiterbildungskurse für Kommunikation durch, um seine Erfahrungen später in seine vielen Bücher einfließen zu lassen. Schon sein Erstling von 1937, "Wie man Freunde gewinnt", wurde quasi über Nacht zum Bestseller. Dale Carnegie starb 1955. Das Unternehmen Dale Carnegie bietet seine Redekurse bis heute weltweit an.

Produktbeschreibungen

Leseprobe. Abdruck erfolgt mit freundlicher Genehmigung der Rechteinhaber. Alle Rechte vorbehalten.

NUEVE SUGERENCIAS SOBRE LA MANERA DE OBTENER UN MAYOR BENEFICIO DE ESTE LIBRO

1.— Si quiere usted obtener el mayor beneficio de este libro, hay un requerimiento indispensable, un principio esencial mucho más importante que todas las reglas técnicas. A menos que satisfaga usted este requisito fundamental, de poco le servi­rán muchas reglas sobre la forma de estudiar. Y si tiene ese don cardinal, podrá lograr resultados ma­ravillosos sin leer siquiera las indicaciones que hago.

¿Cuál es este requisito mágico? Nada más que esto: un profundo, impulsivo deseo de aprender, una vigorosa decisión de aumentar su capacidad para tra­tar con la gente.

¿Cómo se puede lograr ese impulso? Recordan­do constantemente cuán importantes son estos prin­cipios. Piense usted cómo contribuirá su dominio a llevarle a obtener una vida más feliz, rica, plena. Diciéndose una y otra vez: “Mi popularidad, mi felicidad y mi valor dependen, en grado no pequeño, de mi habilidad para tratar con la gente”.

2.— Léase cada capítulo rápidamente al princi­pio para lograr una visión a vuelo de pájaro. Es probable que después se sienta tentado a correr al capítulo siguiente. Pero no lo haga así. A menos que lea solamente por entretenerse. Pero si lee porque quiere aumentar su habilidad en las relaciones hu­manas, vuelva atrás y relea detenidamente cada capí­tulo. A la larga, esto significa un ahorro de tiempo y la obtención de mayores resultados.

3.— Deténgase frecuentemente en la lectura para
pensar en lo que está leyendo. Pregúntese cómo y cuándo puede aplicar cada sugerencia.

4.— Lea con un lápiz rojo, un bolígrafo resaltador o una pluma en la mano; y cuando encuentre una indica­ción que a su juicio puede usar, trace una línea en el margen. Si es una indicación excelente, subraye cada frase, o márquela con “XXXX”. Este método de mar-car o subrayar frases de un libro lo hace más intere­sante y mucho más fácil de revisar rápidamente.

5.— Conozco a una mujer que desde hace quince años es gerente de una gran compañía de seguros. Todos los meses lee los contratos de seguro que extiende su companía. Sí, lee los mismos contratos mes tras mes, año tras año. ¿Por qué? Porque la experiencia le ha enseñado que ésa es la única manera de tener siempre en la memoria las cláusu­las de las pólizas.

Yo dediqué casi dos años a escribir un libro sobre oratoria pública; y sin embargo tengo que volver a leerlo de vez en cuando para recordar lo que yo mismo escribí. Es asombrosa la rapidez con que olvidamos.

Por eso, si quiere usted obtener un beneficio real, duradero, de este libro, no piense que bastará con leerlo una vez a la ligera. Después de leerlo detenida­mente una vez, tiene usted que dedicar unas horas de cada mes a revisarlo. Téngalo en su escritorio, ante sus ojos, todos los días. Hojéelo a menudo. Piense constantemente en las grandes posibilidades de mejo­ra que aún le quedan por delante. Recuerde que el uso de esos principios sólo puede hacerse habitual y sub­consciente mediante una constante y vigorosa campa­ña de revisión y aplicación. No hay otro medio.


6.— Bernard Shaw señaló una vez: “Si se ense­ña algo a un hombre, jamás lo aprenderá”. Shaw tenía razón. Aprender es un proceso activo. Aprende­mos haciendo.

De modo que si usted quiere dominar los princi­pios que estudia en este libro, haga algo con ellos. Aplique estas reglas en todas las oportunidades. Si no procede así, las olvidará rápidamente. Sólo el conocimiento que se practica persiste en nuestro espíritu.

Se verá usted probablemente en dificultades para aplicar siempre estas indicaciones. Yo lo sé, porque he escrito este libro y sin embargo me veo frecuentemente en dificultades para aplicar todo aquello que recomiendo. Por ejemplo, cuando algo nos desagrada, es mucho más fácil criticar y censu­rar que tratar de comprender el punto de vista del prójimo. Con frecuencia es más fácil encontrar de­fectos que pronunciar elogios. Es más natural ha­blar acerca de lo que uno quiere que de lo que quieren los demás. Y todo es así. De modo que, al leer este libro, recuerde siempre que no trata usted solamente de adquirir información. Intenta formar nuevos hábitos. Sí, intenta usted emprender una nueva forma de vivir. Esto requiere tiempo y cons­tancia y la diaria aplicación de estos principios.

Vuelva, pues, a menudo a estas páginas. Considé­relas como un manual sobre las relaciones humanas; y cada vez que se vea ante un problema específico —como el de corregir a un hijo, el de llevar al cónyuge a su manera de pensar, o satisfacer a un cliente irrita­do— vacile antes de hacer lo acostumbrado, lo huma­no, lo impulsivo. Eso, lo humano, es generalmente un error. En cambio, vuelva a estas páginas y relea los párrafos que ha subrayado. Después ponga a prueba estos nuevos métodos y compruebe de qué modo mági­co le rinden resultados.


7.— Ofrezca a su cónyuge, a su hijo, o a algún compañero de su oficina, una moneda cada vez que lo sorprendan violando cierto principio. Del dominio de estas reglas haga un juego entretenido.

8.— El presidente de un importante banco de Wall Street relató una vez, en una conversación ante una de mis clases, un sistema muy eficiente que empleaba para mejorar su carácter. Este hombre había tenido poca educación formal, y llegó sin em­bargo a ser uno de los financistas más importantes del país; nos confesó que debía la mayor parte de su éxito a la constante aplicación de su sistema casero. Veamos lo que hace. Lo repetiré con sus propias palabras, tan exactamente como las recuerdo:

“Durante años he llevado un libro de citas con todas las entrevistas que realizo durante el día. Mi familia ya sabe que no debe forjar planes conmigo para los sábados por la noche, porque no ignora que dedico una parte de cada una de esas noches al ilustrativo proceso de examinar mis actos, revisar­los y criticarlos. Después de la comida me quedo a solas, abro mi libro de citas, y pienso en todas las entrevistas, conversaciones y reuniones en que he intervenido durante la semana. Entonces me pre­gunto:

”—¿Qué errores cometí en esta ocasión?

”—¿Qué hice bien, y en qué forma pude mejorar mi proceder?

”—¿Qué lecciones puedo aprender de esa expe­riencia?

”A menudo me ocurre que esta revista semanal me causa mucha infelicidad. Me asombran a menu-do mis propios errores. Es claro que al pasar los años esos errores han disminuido. A veces, ahora, me inclino a palmearme la espalda después de una de esas sesiones. Este sistema de autoanálisis, de autoeducación, proseguido año tras año, me ha... -- Dieser Text bezieht sich auf eine vergriffene oder nicht verfügbare Ausgabe dieses Titels.

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Von Donald Mitchell TOP 500 REZENSENT
Format:Taschenbuch
As a management consultant, I am always asking our clients and potential clients what their major issues are. It almost always boils down to persuading someone else to change. In many situations, the person describes the situation as getting worse rather than better.

As I ask more questions, I soon learn that the person I am talking to is totally thinking about the issue from her or his perspective, not the perspective of the person they want to influence. Carnegie describes a situation where he and his son couldn't get a calf into the barn. They pushed and pulled, and nothing worked. A maid came out, stuck her finger into the calf's mouth to simulate feeding and the calf followed her right into the barn.

As you can tell from that example, Carnegie is a student of the stimulus-response school of human behavior. The book is divided into four sections: Handling People; Getting People to Like You; Getting People to Agree with You; and Being a Leader. Each section is comprised of a few principles, which are each exemplified in a short chapter with a number of examples. Handling people has to do with avoiding the negative and unpleasant, appreciating the other person, and making the other person eager to accomplish some goal of their own.

Each section follows the same format. Basically, it's the same way that you train any living being. You provide positive feedback to the person which makes them feel better, the person responds positively to you making you feel better, you then help the other person to link what you want to share with them with something they want.

Many people will be offended by this idea.
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